
Tener el amor de alguien acaba convirtiéndose en poseer a alguien. Y desde esta manera realmente capitalista de entender la vida las personas se convierten en objetos que poseemos o nos poseen. Esto me recuerda aquella canción del verano que decía aquello de: "Tengo tu amor / para que quiero más". Curiosamente el cantante de aquel grupo se felicitaba, no de amar, sino de poseer el amor de alguien, lo que para cualquier psicólogo sería una clara expresión simbólica de poseer a alguien.
Cuando convertimos los sentimientos de las personas en cosas, cuando a las propias personas las convertimos en cosas, en propiedades, es cuando tememos perderlas. Si yo "tengo tu amor", es decir, lo poseo y con el te poseo a ti misma, cuando otra persona "tiene tu amor" yo pierdo la propiedad porque eres una cosa, un objeto y un objeto o es tuyo o es mio.
La concepción de los sentimientos y de las personas como cosas, unido a un sentimiento de inseguridad en uno mismo, conduce inexoráblemente a los celos que es un sentimiento producido, no por el acto de amar, sino por todo lo contrario, por aquello que mata e impide el amor, es decir, el egoismo. Si amar es darse, es generosidad, el egoismo es precisamente todo lo contrario, es solo pensar en uno mismo, es quererlo todo para si, es querer poseer todo lo que nos rodea.